HOMEOPATÍA y OSTEOPATÍA PEDRIÁTICA

HOMEOPATIA:

    La homeopatía es un sistema de medicina alternativa que utiliza remedios sin ingredientes químicos activos, en dosis mínimas. Sus sustancias producen un efecto parecido a los síntomas de la enfermedad a combatir, con el que se activa la propia respuesta metabólica. Pero no sólo sirve para afecciones físicas sino también psicológicas y emocionales.


OSTEOPATIA PEDRIÁTICA:

     La Osteopatía está especialmente indicada en niños, puesto que la etapa desde el nacimiento hasta la pubertad es la que más acusa las influencias internas y externas. Al ser en estos años donde la evolución y crecimiento es todavía un hecho, donde numerosas estructuras están en formación y consolidación, es el tiempo donde la Osteopatía puede aportar ventajas definitivas. El niño tiene unos potenciales altísimos de adaptación y corrección. Estos son aprovechados por el osteópata, para incidir de manera sutil, suave, nada agresiva y con un profundo respeto por la naturaleza innata del niño.

    La Osteopatía es como la Homeopatía: dos disciplinas que pueden ayudar el niño en numerosas patologías y que no presentan ningún efecto secundario ni nocivo.

    La Osteopatía Cráneo-Sacral en niños puede trabajar signos tan habituales, y a veces poco tenidos en cuenta como los siguientes y que pueden tener origen en desórdenes en la capacidad de movilidad de los huesos craneales o en tensiones fastiales periféricas, sin que esto sea considerado como “patológico” por la medicina convencional.
Denominemos algunos de ellos:

– Llanto excesivo antes de las comidas, quizás no es un rechazo caprichoso a la comida, es posible que el niño esté intentando informarnos que su diafragma está en espasmos y que comer supone un esfuerzo por una falta de apertura del conducto esofágico del diafragma.
Muchas veces la causa puede estar lejos de la zona visceral digestiva y encontrarse relacionada, por ejemplo, con el nervio responsable de las funciones neurovegetativas digestivas, el nervio vago, en su salida craneal, en el agujero posterior entre los huesos occipital y temporal. Compresiones en esta zona pueden alterar la función digestiva, ser causa de náuseas y otras alteraciones.
El osteópata puede corregir estas tensiones y mejorar la relación entre niño-alimento.

– Dificultades a conciliar el sueño, pueden ser debidas a compresiones craneales sutiles que alteran los procesos circadiarios del hipotálamo.
El osteópata libera estas compresiones y facilita la inducción del sueño.

– Esta tendencia que no gusta en muchas ocasiones a los padres de ver que al niño se chupa el dedo en una edad ya avanzada, es un mecanismo inconsciente para intentar bombear al paladar y corregir alguna disfunción de la vuelta craneal que puede estar repercutiendo en tensiones en otras partes del cuerpo. El reflejo de succión, es una técnica inconsciente del bebé para facilitar el bombeo craneal, después de la compresión sufrida por el parto. El mantenimiento de esta acción en los años siguientes por parte del niño, puede ser una manifestación que hay alguna necesidad de mantener los bombeos.
– Un déficit de atención o dificultades en el aprendizaje o problemas de comunicación pueden ser debidos a pequeñas alteraciones craneales.

– Ciertas posturas que adopta el niño, por ejemplo al estudiar, y que a veces observan los padres, es muchas veces el sistema de compensación natural que encuentra el niño en desviaciones de la columna que se están produciendo.

El osteópata puede detectarlas y determinar si el origen es craneal, por ejemplo, por una ligera torsión del occipital, que provoca la rotación de la primera cervical con el cual se articula. Esta rotación de la vértebra provocará la adaptación de las siguientes, pudiendo ser causa de escoliosis.
Por lo tanto, el trabajo osteopático no sólo está enfocado a niños con trastornos claros, donde los síntomas se hacen evidentes, sino también por aquellos que lloran más, los cuesta comer o dormir, que son más proclives a contraer enfermedades, etc. A veces se acepta que este niño es de una determinada manera, sin buscar la causa y, por lo tanto, sin buscar el remedio.

A veces sólo se trabaja de manera preventiva, para evitar que pequeños trastornos se conviertan en enfermedades serias en un futuro.
La información de las posturas intrauterinas es de gran ayuda para el osteópata en el tratamiento puesto parte.

En caso de daño prenatal, es indispensable tratar el bebé tan pronto como sea posible, dentro de las veinte horas siguientes al parto.
Esta primera intervención es tan importante como las visitas periódicas durante los primeros años de crecimiento, al mismo tiempo que se hace un seguimiento con el pediatra.
Las fontanillas craneales se cierran hacia el final del segundo año, y el cerebro triplica su medida en este tiempo. El córtex cerebral no está formado todavía hasta los dos primeros meses de vida, es decir la parte cognitiva del bebé está para desarrollarse, y por lo tanto podemos ayudar a que el desarrollo neurológico en este tiempo sea óptimo.

El trabajo de un osteópata consiste a equilibrar las membranas, suturas y líquidos, para evitar una afectación en el crecimiento del cerebro subyacente.
Con la osteopatía craneal se actúa sobre el sistema nervioso (también sobre los nervios craneales); sobre la linfa, por lo tanto sobre el sistema inmunitario, sobre cada una de las estructuras del cuerpo y sobre el sistema vascular.

Las lesiones craneales afectan el cinturón escapular y pélvico, puesto que el cuerpo posee fastias que interrelacionan estructuras a diferentes niveles, por eso nunca hay lesiones aisladas.
Es importando la observación por parte de los padres: si el niño mueve los dos brazos y piernas del mismo modo, si es inquieto o tranquilo, si aprende a hablar pronto, su forma de andar, etc. Todos estos datos ayudan el osteópata en su trabajo.

Algunas de las indicaciones para el bebé, sería en los casos siguientes:

      • Alteraciones traumáticas óseas, como por ejemplo subluxación congénita de cadera, problemas del paladar asociados al labio leporino (en el trabajo sobre el maxilar puesto quirúrgico), deformación craneal, etc.

      Otras alteraciones “no traumáticas” cómo:

      • Mala oclusión dental
      • Problemas de succión de leche materna
      • Estrabismo
      • Sinusitis
      • Dolor de cabeza
      • Problemas de vías respiratorias
      • Estreñimiento / Diarrea
      • Problemas de comportamiento y aprendizaje
      • Trastornos del sueño
      • Hiperactividad
      • Escoliosis, etc.